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Subieron los congeladores a 50 °C desde internet. ¿Quién cuida las cámaras de tu casa?

Ciberataque a frigoríficos de supermercados: ilustración de un congelador a 50 °C y una cámara en un dormitorio a oscuras

Ciberseguridad · Cámaras IP

Subieron los congeladores a 50 °C desde internet. ¿Quién cuida las cámaras de tu casa?

Por Redacción tiendadealarmas.com  ·  3 de noviembre de 2026  ·  8 min

Un ciberataque a los frigoríficos de supermercados europeos ha dejado una imagen difícil de olvidar: alguien, de madrugada y desde lejos, puso a 50 °C neveras y congeladores llenos de comida. No rompió una puerta ni entró en la tienda. Le bastó con llegar al aparato que manda sobre el frío.

Puede parecer un problema lejano, de grandes cadenas. Pero la pregunta de fondo nos toca más cerca: en casa o en el negocio también tenemos aparatos conectados, y algunos miran hacia dentro.

En resumen

Lo importante no es solo si un equipo es barato o caro, sino si alguien sigue cuidándolo: si recibe actualizaciones, hasta cuándo, con qué contraseña funciona y si está abierto a internet.

Ciberataque a los frigoríficos: dos noches, varios países

Primera noche, Francia. Entre el 11 y el 12 de octubre, cientos de supermercados vieron cómo se manipulaba la temperatura de sus frigoríficos. RTVE recogió que Intermarché los tuvo a 50 °C durante seis horas y tuvo que tirar esa comida. La Fiscalía francesa habló de un ataque a gran escala, con alimentos echados a perder e incendios. Las cifras han ido cambiando: la agencia AFP calculaba al menos 400 tiendas y El País habla ya de un mínimo de 700. Las pérdidas se cuentan en decenas de millones de euros.

Segunda noche, varios países. Tres semanas después, en la madrugada del 2 de noviembre, se repitió la escena. El País cita tiendas de Bélgica, Suecia, Países Bajos, Luxemburgo, Irlanda, Estonia y Finlandia. Solo en Bélgica, más de 40 establecimientos Delhaize, 15 de Carrefour y 5 de Spar. En Suecia, la cadena ICA informó de equipos a 50 °C.

No todo fue igual en todas partes. En Bélgica, elDiario.es recoge congeladores que llegaron a unos 15 °C. Y no solo cayeron los grandes: una carnicería belga perdió unos 15.000 euros en carne, según su dueño.

Lo que todavía no se sabe. Nadie se ha atribuido los ataques ni se conoce su autoría. Según CNBC, que recoge información de Reuters, tampoco se ha podido establecer si los dos episodios están relacionados. Como no ha habido peticiones de rescate, la empresa de seguridad SentinelOne cree que se parece más a un sabotaje que a una extorsión, aunque eso es una valoración, no una conclusión oficial. Las investigaciones siguen abiertas.

La sorpresa: no eran aparatos de mala calidad

Aquí está lo que más da que pensar. Parte de los equipos atacados son del fabricante danés Danfoss, una marca muy implantada en el sector. La alerta oficial francesa, la del CERT-FR, incluye también sistemas de Copeland y Dixell.

Según SecurityWeek, la mayoría de los equipos afectados eran modelos antiguos, sin soporte. El Danfoss AK-SM 800 lo dejó de tener en mayo de 2021, y el AK-SC 355 se dejó de fabricar en 2016. Es decir: ya no reciben parches, que son las actualizaciones que tapan los fallos de seguridad del firmware, el programa interno que hace funcionar el aparato.

Tampoco se libraron del todo los modelos actuales: algunos cayeron porque tenían el programa sin actualizar. Según datos de Censys publicados por Infosecurity, el 74% de los paneles Danfoss abiertos a internet en Francia seguían con una versión anterior a la corregida. Y en Países Bajos, Danfoss atribuye parte de los casos a contraseñas predeterminadas y a redes sin la protección adecuada.

Una buena marca no te protege para siempre si el equipo se queda sin parches, con la clave de fábrica o abierto a internet.

Conviene ser justos con un detalle. Las autoridades francesas y Danfoss no han confirmado por dónde entraron exactamente. Este verano, los investigadores de Claroty publicaron fallos en un modelo actual, incluida una especie de contraseña oculta que cambiaba cada día, y la corrección ya existía. Pero nadie ha demostrado oficialmente que esa fuera la vía. Lo que sí está claro es la recomendación: el CERT-FR pide retirar estos equipos de internet y entrar solo por una conexión segura.

La lección: el precio no lo es todo, el soporte sí importa

Cuando compramos un aparato conectado, solemos fijarnos en lo que vemos: la imagen, las funciones, el precio. Pero hay otra parte que no sale en la caja, y es la que decide lo que pasará dentro de tres o cinco años.

Un aparato conectado se parece más a un coche que a una lámpara. No basta con comprarlo: necesita revisiones. Y las revisiones dependen de que alguien siga al otro lado, buscando fallos y publicando arreglos, y de que tú los apliques.

Europa ya se ha dado cuenta. El Reglamento de Ciberresiliencia exigirá a los fabricantes un periodo de soporte de al menos cinco años, salvo que se prevea un uso más corto del producto. Sus obligaciones principales se aplicarán desde el 11 de diciembre de 2027. Pero esa norma no arregla lo que ya tenemos instalado en casa.

¿Y las cámaras IP y los grabadores?

Una cámara IP o un grabador es, por dentro, un pequeño ordenador conectado a internet que lleva su propio firmware. Es la misma lógica que un controlador de frío. La diferencia es lo que está en juego: en el supermercado, la comida; en casa, tu intimidad.

No es una suposición. A finales de 2025, la policía de Corea del Sur anunció la detención de cuatro personas por entrar en más de 120.000 cámaras IP de viviendas y locales privados. No hicieron falta técnicas de película: se aprovecharon de contraseñas por defecto o muy sencillas.

Ahora imagina una escena corriente. Una familia pone en el dormitorio una cámara muy barata, de una marca que no le suena, comprada en un marketplace, para vigilar al bebé o a una persona mayor. Funciona bien desde el primer día. Pero nadie en esa casa sabe quién la fabricó, si tiene actualizaciones, dónde se guardan las imágenes ni quién podría verlas.

Eso no significa que esa cámara esté espiando a nadie. Tampoco que todo lo barato sea inseguro, ni que comprar en una gran superficie o en un marketplace sea un error: hay equipos económicos correctos y equipos caros mal cuidados. Significa algo más sencillo: si no puedes responder a esas preguntas, estás poniendo mucha confianza en alguien a quien no conoces. Y en un dormitorio, esa confianza pesa más.

Si quieres profundizar en este punto, tenemos otro artículo sobre cámaras de seguridad baratas y contraseñas de fábrica.

Cinco preguntas antes de comprar una cámara o un grabador

  • ¿Quién lo fabrica? ¿Hay una empresa identificable, con web y datos de contacto?
  • ¿Publica actualizaciones? Busca en su web el apartado de firmware o descargas. Si la última es de hace muchos años, pregunta.
  • ¿Hasta cuándo tendrá soporte? Es una pregunta legítima. Si nadie sabe contestarla, ya es una respuesta.
  • ¿Te obliga a crear una contraseña propia? Mejor que un equipo que arranca con una clave genérica.
  • ¿Cómo se accede desde fuera de casa? ¿A través de qué servicio, y quién guarda las imágenes?

Qué puedes hacer hoy con lo que ya tienes en casa

Casi todos estos pasos salen de las recomendaciones de INCIBE para el hogar conectado, y la mayoría se hacen en unos minutos:

  • Cambia la contraseña de fábrica por una larga y que no uses en otro sitio.
  • Activa la verificación en dos pasos si la aplicación la ofrece.
  • Actualiza el firmware, y deja activadas las actualizaciones automáticas si existen.
  • Quita lo que no uses, como el micrófono o el acceso remoto.
  • Separa las cámaras en una wifi distinta de la de tus ordenadores y móviles, si tu router lo permite.
  • Piensa bien dónde la pones. En dormitorios y baños, mejor no tener nada que no sea imprescindible.
  • Desconecta o sustituye lo que ya no recibe actualizaciones.
  • Si vas a venderla o regalarla, borra tus datos y déjala de fábrica.

Si tienes un negocio con grabador, hay un punto más: revisa si alguien abrió puertos en el router para verlo desde fuera. Ha sido una práctica habitual durante años, pero va en dirección contraria a lo que aconsejan ahora las autoridades francesas para los equipos de frío. Lo prudente es acceder por una conexión segura, tipo VPN, o por el servicio del propio fabricante si tiene soporte.

Y si tienes dudas o algo te parece raro, INCIBE atiende de forma gratuita y confidencial en el teléfono 017.

Preguntas frecuentes

¿Qué pasó exactamente con los frigoríficos de los supermercados?

En la noche del 11 al 12 de octubre de 2026 y de nuevo en la del 1 al 2 de noviembre, alguien manipuló a distancia los sistemas que controlan el frío en supermercados europeos. En algunas tiendas la temperatura llegó a 50 °C y hubo que tirar comida.

¿Se sabe quién ha sido?

No. Nadie se ha atribuido los ataques y las investigaciones siguen abiertas. Tampoco está claro si los dos episodios son obra de los mismos autores.

¿Quiere decir esto que las cámaras baratas son inseguras?

No. El precio por sí solo no dice si un equipo es seguro o no. Lo que importa es saber quién lo fabrica, si recibe actualizaciones, hasta cuándo las va a recibir y cómo está configurado.

¿Una cámara cara es siempre segura?

Tampoco. Una buena marca sin actualizar, con la contraseña de fábrica o abierta a internet sin protección también corre riesgo. La compra es solo el principio: el equipo hay que mantenerlo.

¿Cómo sé si mi cámara sigue recibiendo actualizaciones?

Mira en la aplicación o en el menú de la cámara la versión de firmware, y compárala con la que aparece en la web del fabricante. Si no encuentras fabricante, web ni actualizaciones, tómalo como una señal de aviso.

¿Qué hago si mi cámara ya no tiene soporte?

Si está en una zona íntima de la casa, lo más prudente es desconectarla o sustituirla. INCIBE aconseja desconectar o cambiar los dispositivos que ya no reciben actualizaciones.

Para llevarte

  • En los frigoríficos, el problema no parece ser que los aparatos fueran baratos, sino que estaban sin mantener o expuestos.
  • Comprar bien es importante, pero el soporte y las actualizaciones lo son tanto o más.
  • Ni todo lo barato es inseguro ni todo lo caro es seguro.
  • La contraseña de fábrica y el acceso abierto desde internet son dos puertas que dependen de ti.
  • Cuanto más íntimo es el lugar, más debes saber quién está detrás de la cámara.

¿No sabes si tu instalación de cámaras está bien protegida? Cuéntanos qué tienes y te orientamos.

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